Andrea González · @13nudos.cl ✦ Fernanda Donoso · @alba_espacioritual
Un camino de iniciación de 9 meses guiado por el ciclo sinódico de Venus,
el mito de Inanna y el Laberinto.
Círculo virtual en vivo · 9 encuentros mensuales de 2 horas · 15 mujeres · Octubre 2026 – Agosto 2027
Mito y laberintos Andrea González · Astrología Fernanda Donoso
Ir hasta donde nadie más puede acompañarte. Y volver...
Habitar la Sombra
La inmediatez lo permea todo. Queremos sanar rápido, decidir rápido, sentir rápido. La urgencia se ha vuelto nuestro estado por defecto, y en ese tránsito hemos perdido algo esencial: la capacidad de escuchar los procesos que no responden a la eficiencia.
El cuerpo no funciona así. El alma tampoco. El deseo, menos aún.
El tiempo no es lineal ni productivo. Es cíclico, orgánico, profundamente ligado al cuerpo y al cielo. Recordarlo es un acto de resistencia.
La cultura del rendimiento nos enseñó a acelerar el duelo y esquivar la oscuridad. Este camino propone lo contrario: habitarla conscientemente.
Venus no nos determina: nos acompaña. Su ciclo nos recuerda que nuestros procesos requieren tiempo, pausa y maduración.
Avanzamos para encontrarnos. Caminamos sin mapa, sin respuestas inmediatas. El laberinto enseña a soltar y confiar en el proceso.
“Ciclar implica algo que rompe completamente nuestros hábitos internalizados: no se trata de saber antes de experimentar, sino de dejarse saber a través de la experiencia.” — Habitar la Sombra
Desde hace más de 4.000 años, distintas culturas han observado los ciclos del cielo para comprender los procesos humanos, los cambios colectivos y los movimientos del alma.
Los mitos, las constelaciones y los ritmos celestes han acompañado a la humanidad como mapas simbólicos para atravesar momentos de transformación.
En una cultura que privilegia la velocidad, la productividad y el hacer constante, volver a mirar el cielo es también recuperar una forma más profunda de escucharnos. Sin embargo, esta vez, no buscamos predecir el futuro, sino más bien comprendernos en el presente.
Las culturas antiguas —sumeria, maya, mapuche— no miraban el cielo como algo lejano o abstracto. Lo miraban como espejo. Como mapa. Como ritmo compartido con el cuerpo, las emociones y los ciclos de la vida colectiva.
Venus, la estrella más brillante del firmamento de la mañana o el atardecer, es al mismo tiempo Inanna, diosa sumeria del amor, la guerra y la soberanía personal. Su mito —el descenso al inframundo, el despojamiento en cada portal, la muerte simbólica y el retorno transformado— es la estructura de todo proceso de iniciación real.
Conectar con el ciclo de Venus no es creer que los planetas nos controlan. Es recordar que también nosotras somos naturaleza, y que la naturaleza tiene ritmos.
El ciclo sinódico de Venus —su danza completa entre la Tierra y el Sol— tiene una geometría sagrada: en ocho años traza una rosa de cinco pétalos perfecta, visible desde la Tierra. Una rosa que es astronomía. Es estructura. Es poesía.
Cada portal que Inanna atraviesa en el mito corresponde a una fase concreta del ciclo de Venus, a un chakra del cuerpo, a un signo del zodíaco. No es solo poesía. Es astronomía.
El laberinto es el mapa del viaje al inframundo. En él encontramos las 7 claves para llegar a ese espacio en el útero de la tierra donde no hay luz, solo silencio.
El laberinto clásico cretense, de 7 circuitos, está íntimamente vinculado a Tauro, el signo opuesto y complementario de Escorpio. Al final de la era matricial, el Minotauro —el toro, antiguo símbolo de la Diosa— fue asesinado en el interior de su propia casa.
Hoy, el laberinto nos acompaña como práctica y como símbolo. Entrar en él es aceptar perder las referencias conocidas. No hay mapa. Solo el acto de caminar, escuchar el cuerpo, confiar en un orden que no es mental sino profundo y orgánico. No hay respuesta al final del camino, solo el vacío y tú.
En tiempos de GPS, de resultados instantáneos y de algoritmos que anticipan cada deseo, el laberinto es un acto político y espiritual: la declaración de que hay procesos que sólo se comprenden desde adentro, caminándolos y caminándonos.
“No hay transformación sin descenso,
ni verdadera iniciación sin atravesar
lo que desarma, incomoda o asusta.
Habitar la sombra no es resignarse:
es elegir el camino que lleva a la raíz.”
Como Inanna, que entregó en cada puerta un atributo sagrado para llegar desnuda al inframundo, cada portal de este camino nos invita a soltar algo: una certeza, una identidad, una forma de protegernos que ya no nos sirve.
Nueve encuentros. Nueve meses. El mismo tiempo que lleva gestar una vida.
No es casualidad: este camino sigue la lógica más antigua del cuerpo femenino. Así como una gestación requiere oscuridad, protección y tiempo antes de salir a la luz, este proceso pide lo mismo: paciencia, presencia y confianza en lo que se está formando.
El primer encuentro es el llamado: algo en nosotras escucha desde el más arriba al más abajo y reconoce que es tiempo de bajar. Los nueve encuentros son el camino: el despojo gradual, encuentro a encuentro, capa a capa, hasta llegar desnudas al centro de todo. Y el noveno encuentro —como el noveno mes— es el nacimiento: el retorno desde el inframundo al más arriba, con los atributos recuperados pero transformados. Ya no somos las mismas que comenzaron el camino. Eso es exactamente lo que se gesta en estos nueve meses.
Desde el Gran Arriba hacia el Gran Abajo, en la Venus Star Point en Escorpio, el 23 de octubre del 2026. El momento inaugural del descenso: el llamado, la intención, el primer umbral.
Profundización y despojamiento en correlato con el mito de Inanna. Siete encuentros lunares como umbrales de transformación, uno por cada portal del descenso al inframundo.
Iniciación, descanso consentido, entrega. Venus transita por detrás del Sol —su máxima lejanía de la Tierra— y nosotras tocamos el punto más profundo del descenso. Renacimiento en la Venus Star Point en Leo, el 13 de agosto del 2027.
Un círculo virtual de 15 mujeres.
Nueve encuentros de dos horas cada uno.
Acompañamiento por WhatsApp con material entre reuniones.
✦ Precio anticipado hasta el 21 de octubre: $330.000
9 reuniones · Cupo máximo 15 personas
@13nudos.cl · @alba_espacioritual
Arquitecta, docente universitaria e investigadora del vínculo entre el espacio, la geometría y el bienestar humano. Fundadora de 13NUDOS, difunde el arte ancestral del trazado regulador para construir laberintos como caminos de transformación y regulación de la energía humana. Junto a un grupo transdisciplinario de médicos y arquitectos, enseña sobre la historia y el uso terapéutico de estas estructuras, y cómo su armonía y belleza impactan en nuestro bienestar. Lidera en Chile una comunidad dedicada a custodiar y difundir esta tradición, y representa a The Labyrinth Society en Latinoamérica.
Arquitecta, astróloga, terapeuta ayurvédica y fundadora de @alba_espacioritual. Durante más de quince años ha trabajado en el sector público acompañando comunidades y organizaciones sociales, experiencia que ha enriquecido su comprensión de los procesos humanos, los vínculos y la importancia de crear espacios de encuentro y cuidado.
Su camino integra la astrología, el Ayurveda y diversas prácticas contemplativas como herramientas de autoconocimiento y transformación. Recientemente se ha formado en acompañamiento en cuidados paliativos pediátricos, profundizando una mirada compasiva y consciente sobre el duelo, la vulnerabilidad y el cuidado. Facilita consultas individuales, talleres y retiros, uniendo lo simbólico, lo corporal y lo cotidiano para acompañar a las personas en sus procesos de cambio, autoconocimiento y bienestar.